lenguaje, Sin categoría

El tiempo africano

781954A9-B8C7-4E9E-8556-070C75C8A854[conferencia 17-5-2018 #DisruptHRmad]

 

Estar en silencio está mal visto, no está de moda, pero para reflexionar y acoger necesito tiempo

Nos solemos llevar mal con el tiempo, pensamos que va en contra nuestra… por eso procuramos llenarlo, atiborrarlo de palabras

Trabajo con la alta dirección y en los departamentos de RRHH de grandes empresas, que dicho sea de paso, tratan muy mal lingüísticamente a su tiempo…Lo maldicen, lo insultan, nunca están satisfechos “llego agotada, voy de cabeza, no me da la vida, se me ha echado el tiempo encima, me ha cogido el toro, voy a sacar 10’ de mi tiempo, llego tarde, se me va la vida en reuniones, déjame que te robe un minuto…”, y eso hace que: no estén presentes, siempre con la cabeza puesta en otro sitio, normalmente en lugares, con personas que todavía no han llegado. Es un problema, porque el liderazgo se vuelve atropellado, impulsivo, insatisfecho y poco reflexivo.

¿os sentís reflejados en estas frases? ¿Os pasa a vosotros? ¿Lo veis en vuestras organizaciones, un liderazgo atropellado, impulsivo, insatisfecho y poco reflexivo?

Tenemos dos percepciones del tiempo, una es un constructo humano, extraño a nosotros, lo hemos creado para poner orden, articular, organizarnos, estructurarnos, está compuesto por segundos, minutos, horas, corre en nuestra contra: es el tiempo objetivo, el cronos, ese que habita en el hemisferio izquierdo y que ha tomado el control en las empresas. Vive al margen de nosotros pero nos impone su ritmo.

La otra percepción es interna, forma parte de nuestra vida y nuestras decisiones, habita en el hemisferio derecho se llama kairós, y ha sido testigo de todas nuestras decisiones vitales. El kairós necesita de poso, aire, es un tiempo que se respira, va a nuestro favor, el que da información de nuestras emociones, sentimientos y las del otro, es más sutil y delicado y, sobre todo, requiere de PRESENCIA.

En algunos lugares de África, en Ghana, Uganda, Tanziana, las reuniones empiezan cuando están presentes todas las personas que tienen que asistir, el autobús sale cuando está lleno, los saludos entre parientes duran el tiempo necesario para saber uno de la vida del otro, el tiempo es un elemento que aporta, no que resta, es un espacio de disfrute, de verdadera acogida que favorece la convivencia; es un concepto elástico del tiempo, donde el ser humano toma el control y es dueño de él.

Os invito a que equilibremos los dos tiempos en los equipos de trabajo, en la Dirección de RRHH y la alta dirección.

El lenguaje es la herramienta más poderosa que tiene nuestro cerebro, tenemos un cerebro que se ilumina con las palabras, chisporrotea, conecta o desconecta neuronas, es verdaderamente el gran catalizador del cambio y el aprendizaje. Con las palabras ideamos, proyectamos, soñamos, le ponemos nombre a lo que nos pasa, se nos pone cara de lo que decimos y de lo que callamos, porque nuestra habla interior, las palabras que nos decimos internamente, es material de primera para estancarnos, evolucionar o cambiar.

9BA38D08-D852-4146-8DD2-B2E955DC3443Por eso el entrenamiento que propongo es que hablemos bien de nuestro tiempo, que paremos cualquier frase o palabra que vaya en contra de él: es el tiempo enriquecido, que es lo mismo que decir el yo enriquecido.

Debemos introducir palabras que nos permitan elegir vivir el tiempo por el que discurre nuestra rutina, para ello son necesarios los verbos de voluntad o lúdicos “me apetece, quiero, me gusta, disfruto con…” verbos que nos permitan conectar con nosotros mismos y con el otro.  Sólo tiempo, tiempo humano, “Estamos hechos de tiempo compartido”E76EC5E0-4639-4FA5-881E-8B80759D38F1

Confianza, lenguaje

Matronas y violencia de género: construyendo el lenguaje de la confianza

He tenido el enorme placer de ser ponente en el curso de especialización para matronas organizado por la Escuela de Enfermería de la Universidad de Barcelona. Forma parte de un ambicioso y necesario proyecto de investigación impulsado por RecerCaixa: Prevención y detección de la violencia de género durante el embarazo.

Conferencia Diana Yoldi en Universidad de Barcelona Escuela de Enfermería
Cómo generar confianza a través del lenguaje en el diálogo entre matrona y paciente

 

El diálogo con la paciente se convierte para estas grandes profesionales en la herramienta a través de la cual pueden detectar e intervenir cuándo se está produciendo violencia de género contra la mujer embarazada. Diálogo basado en la confianza. Por ello, conocer cómo es su lenguaje, qué tipo de comunicación habitualmente emplean en su trabajo, reflexionar sobre si se expresan de la forma adecuada para construir la relación de confianza con la mujer embarazada, es su camino de perfeccionamiento profesional.

Agradezco desde aquí a las magníficas profesionales que impulsan esta iniciativa todo cuanto he aprendido de ellas. Fue un día magnífico.

Ponentes Jornada DETECCIÓ I ABORDATGE DE LA VIOLENCIA MASCLISTA A L’EMBARÀS

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lenguaje, Palabras

Frases positivas redactadas en negativo… ¿y si me lo dices más directamente?

Cuando oímos decir “no”,  cada vez más investigaciones acreditan que se produce un incremento de la hormona del cortisol en nuestro organismo ya que nuestro cuerpo (muy inteligentemente, con una inteligencia generada por miles de años de evolución) se pone en modo alerta.  El cortisol es un biomarcador (la medida de una respuesta biológica) de estrés.  Por ello nos cansa enormemente oír tantos “no” a nuestro alrededor, entramos en modo alerta y nos defendemos … o atacamos.

Lo que hemos descubierto analizando el lenguaje que utilizamos a diario y que se utiliza además en entornos empresariales, es que un porcentaje muy alto de las frases negativas que utilizamos y que empiezan con “no” tienen poco o ningún sentido negativo.

Es decir, son positivas.

Desde un “esto no está mal” a un “no queremos que nadie se quede fuera del equipo”, “aquí no desconfiamos  escuchamos muchísimas frases con un mensaje positivo que sin embargo están expresadas en negativo. ¿Por qué?  Quizás la respuesta está en nuestra cultura, basada en la penalización y en la prudencia positiva, en no atender los aspectos positivos para no destacarlos, una cultura que reconoce poco y que desde la expresión, es más neutra e incluso negativa.

Lo cierto es que estas frases redactadas en negativo inundan nuestro lenguaje a diario, incluso en personas marcadamente positivas y con mensajes habitualmente optimistas. Si nos paramos a escuchar y apuntamos las veces que oímos (y decimos) una frase positiva redactada en negativo nos asombraríamos. Es algo que merece la pena hacerse, un momento, escuchando atentamente en una reunión o sentados en una terraza dialogando con amigos:

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Obtenidas del último análisis realizado en una entrevista …

Junto al argumento del estrés generado por la escucha abusiva de noes aparece también otro aspecto que a veces no es tan evidente a primera vista : estas frases positivas redactadas en negativo son a menudo rebuscadas, largas, confusas y poco precisas. Necesitan mucho contexto y tiempo para explicarse. Necesitan mucha atención para interpretar qué se ha dicho realmente y cuando vamos rápido generan malentendidos, el gran desgaste de la comunicación entre personas. Y nos empujan a pronunciar palabras que no queremos: miedo, incómodo, preocupado, mentir, inconveniente…

Por ello, cuando queremos tener un lenguaje muy creíble, honesto y claro estas frases deben evitarse, ser directos es la mejor opción. Cuando queremos tener energía en nuestro lenguaje también; usa frases afirmativas cuando pidas algo o des una orden. Directamente. Para no confundir ni perder tiempo.

¿Hacemos una prueba tecnológica? Son tan complejas y rebuscadas estas frases que hasta la sofisticada inteligencia artificial que trabaja con machine learning aún no ha podido incorporarlas. Coge tu iphone, dile  a Siri que quieres saber el tiempo y te lo dirá. Pero si le dices  “no quiero saber el tiempo”  ¡también te lo dirá!  porque es la respuesta predefinida que considera más probable que estés buscando.

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Confusión, falta de precisión y mucha energía perdida. No quiero terminar este artículo sin comentar que … vamos, que termino aquí. 

 

Asertividad, Emociones, lenguaje

la importancia de un adverbio

 

[como escribía admirablemente Lobo Antunes   “Soy todavía, por ejemplo, cuando me detengo a ver a unos chicos jugando al fútbol y la pelota, mal lanzada, viene a parar a mis pies y no me resisto a devolverla, feliz, con un chute con estilo, después de hacerla botar dos veces en la rodilla, y en esos momentos recupero instantáneamente la infancia y la alegría. Soy ya en los restaurantes, si los niños corren más de un cuarto de hora a gritos entre las mesas y me apetece hacerles primero una zancadilla y estrangularlos después con un chirriar de dientes vengativo, echando espuma por la boca. Soy todavía en el placer que siento al andar por el bordillo de la acera sobre aquellas piedras largas sin pisar las junturas que las separan, o caminar sólo por las baldosas negras del suelo de la cocina. Soy ya al pensar, como el poeta francés, que el amor es un verbo imposible de conjugar dado que el pretérito no es perfecto, el presente es poco indicativo y el futuro condicional…].

“Todavía” es un adverbio. Como si fuera una célula glía suministra de información a las palabras principales, los sustantivos, los adjetivos…, digamos que es una opción secundaria en una frase, no tiene glamour, desde luego no el glamour de un verbo, sin el cual es imposible vivir, amar, construir o elaborar un discurso coherente. Sin embargo las células glía son indispensables para hacer llegar todo el apoyo y el auxilio a las neuronas, igual que un adverbio, un artículo o un pronombre, que dan estructura y soporte a las palabras principales. Son un importante asunto menor.

Porque en la inclusión de esta pequeña palabra, a veces, casi siempre, nos jugamos el futuro. Sin ella nos volvemos predecibles, rutinarios, quejumbrosos, y por eso, basta con su utilización para que abramos una pequeña puerta al mundo de la posibilidad, para que sigamos lúdicos, esperanzados. “Todavía” es un adverbio inquietante ya que sugiere o invita, de forma velada,  que no hay un final y, por tanto, que “todavía” hay tiempo para la escucha, para la creatividad, el juego, la emoción o el atrevimiento, e incluso, la equivocación.

 

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Con este adverbio las personas nos volvemos navegables… el alma liviana que fluye y vive el tiempo que tiene delante. A partir de cierta edad, cada persona es responsable de la cara que tiene, nuestra piel se convierte en el cuaderno donde escribimos la historia de nuestra vida y en ella integramos aquello que superamos, que incorporamos a través de nuestro trabajo y nuestro esfuerzo. Y aquí es donde las palabras juegan un papel primordial, porque, sin duda, nos parecemos a lo que decimos, tenemos la cara y el gesto de nuestro discurso, de nuestros “ruiditos” y suspiros (puf, uf, ñec, ehh, ah, guau…), pero también nos parecemos a lo que callamos, a nuestros silencios, pausas, respiraciones. Pues bien esta estupenda palabra, “todavía”, hace que nos brillen los ojos, la piel, que nuestros músculos se preparen y estén prestos, nos sienta bien, nos embellece porque nos anima.

En ese sentido, es la misma palabra que gobierna la vida de los que resisten y están dispuestos a seguir, cueste lo que cueste, haciendo aquello que les gusta y les dio sentido a la vida. Es el “todavía” de Leonard Cohen cuando nos regaló su último disco “you want it darker” sabiendo que, efectivamente, iba a ser su último disco ; o el de Auguste Rodin  cuando, siendo un genio discutido, diseñó la arriesgada y deslumbrante exposición de París en 1.900 con 60 años e, indiscutiblemente, el alma navegable; o el de tantas y tantas personas que no se conforman e inventan nuevas formas para encontrar su propio ritmo, su propio misterio, su auténtico desafío.

La vida que tú convocas,

La vida que se vuelve apetecible, placentera, la que tiene la pausa suficiente para que te encuentres por lo menos una vez al día. A veces, para vivir, para vivir bien, hace falta un poco de locura, pero la locura cuando es sabia casi siempre viene precedida de nuestro lenguaje. No basta con el descaro o el desenfado, necesitamos conocernos bien, aprovechar las cartas y el talento del que disponemos en el momento exacto en el que nos encontramos, necesitamos sembrar de palabras buenas nuestros pensamientos, un habla interior rico y poderoso. Aprender lo bueno requiere poso y paciencia, tiempo interno y calma. La vida la convocamos todos los días, nos llega todos los días.

 

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Esa es la invitación que te hago, tal cual lo cuenta Lobo Antunes en el extracto que he reproducido al principio de este texto. Es una apuesta basada en un adverbio, el adverbio “todavía” para que sigas disfrutando y convocando la vida, esa que nos llega todos los días, en cada segundo ¿lo puedes percibir?.

 

José Luis Hidalgo

Mail:  jlhidalgo@inteligenciaenellenguaje.com

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